El Ministerio del Tiempo.


Arrojarse a los brazos o los muslos del primero o primera que se pone a tiro, es una de las reacciones normales de aquellos que buscan castigar o vengarse de quien sea. La cosa no funciona mal con el/la recién llegado/a ya que lo que funcionaba mal era lo otro o al menos lo pensamos, nada más fácil que colgarle el muerto al otro/a.Otras manos, otra respiración, un poco de poner más ganas e interés,  otros jadeos y cuando llevamos casi una docena de partenaires comenzamos a echar de menos algunas cosas, pequeños detalles, que ninguno/a de la docena larga que han dormido allí  han logrado igualar. Serian los nervios, las urgencias o lo que fuera, pero los preliminares se redujeron a un par de canapés de foigrass, nada de pinchos donostiarras, en el caso de ellas tres cuartos de lo mismo. Después del quinto conocimiento bíblico anote en mi tablet al terminar, que ellas parecían haber contratado un bono oferta de un spa, como acaba de decir la señora de al lado que toma café. ....que me lo hagan todo. Eso sin contar el descubrimiento que todo el mundo ronca y otras cosas menos presentables y que como vienen para una noche no se cortan ni un pelo.Me he despertado inquieto con ese pensamiento en la siesta, no me cabe duda que a la causante de esto le echaría una mirada como la niña del exorcista, pero a renglón seguido me acorde de sus otras virtudes que ninguna de esta cola de becarias le llegan ni al talon.Es como dice aquí mi amigo de café y copa que cuando comienzas a encontrarle alguna virtud a los ausentes es paralelo a encontrar en ti alguna culpa. Aquellos pequeños detalles que solo los años enseñan, aquel "amor pequeñito" como me dijo una entrañable amiga, esas mil cosas que humanizan al sexo se echan cada vez más de menos. La suavidad de unas manos, la mirada fija que descubres por sorpresa,  el detalle dejado en la entrada como olvidado para recordar una fecha de hace tantos años. Son esas cosas antes tan poco y ahora tan importantes. Estaba ahora mismo recordando una serie que se llamaba el ministerio del tiempo, que bueno seria tener por aquí una puerta de esas más de un día o una noche. En particular tengo un sitio entre la columna y la paletilla derecha que solo ella era capaz de localizar y rascarme.Seguro que ella echará de menos algún detalle. 




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